miércoles, 26 de octubre de 2011
Antúnez permanece detenido en unidad policial de Placetas
\El líder opositor Jorge Luis García Pérez (Antúnez) y los activistas René Fernández Quiroga y Ciro Alexis Casanova Pérez permanecen detenidos desde ayer lunes en la unidad policial de Placetas, en la provincia de Villa Clara.
Iris Tamara Pérez Aguilera informó hoy a CUBAENCUENTRO que alrededor del mediodía de ayer varios oficiales de la Seguridad del Estado arrestaron frente a su vivienda a un total de cinco opositores, incluidos Gliseida Paceiro Espinosa y Blas Fortún Martínez, quienes ya fueron liberados.
Pérez Aguilera expresó que el Frente Nacional de Resistencia Cívica Orlando Zapata Tamayo ha declarado los días 24 de cada mes “Día de la Resistencia” en la Isla, y este 24 de octubre estaba dedicado en especial a la fallecida líder de las Damas de Blanco, Laura Pollán, “además de reclamar la libertad de los presos políticos y del pueblo cubano”, añadió.
“Encontrándonos frente a nuestra vivienda en Placetas, llegaron los altos oficiales de la Seguridad del Estado. Allanaron el portal, arrancaron la foto de Zapata Tamayo del monumento” y rompieron “todos los carteles que decían ‘Las calles son del pueblo’, ‘Viva Cuba libre’, ‘Ni me callo ni me voy’, ‘Todos somos resistencia’ y ‘Abajo los hermanos Castro”, explicó la opositora.
Pérez Aguilera comentó que hasta ahora no ha recibido ningún tipo de información sobre si liberarán a Antúnez, y que el oficial Asari le dijo anoche a la opositora Gliseida Paceiro que el líder opositor podría ser trasladado a la prisión.
“Fortún Martínez fue hasta la unidad de la policía y allí le dijeron que ellos no tenían órdenes para liberar a mi esposo, que tenían que esperar que el alto mando de la jefatura decidiera qué se iba a hacer con él, si iba a la prisión o si lo liberarían”, declaró Pérez Aguilera, presidenta del Movimiento Femenino por los Derechos Civiles Rosa Parks.
ARRESTOS EN LA HABANA.
La policía y la Seguridad del Estado detuvieron también este lunes a seis opositores en La Habana cuando intentaban realizar una actividad en el parque Martin Luther King, en el Vedado, reportó la agencia independiente Hablemos Press.
El Partido Pro Derechos Humanos de Cuba, el Movimiento Línea Pacifica Democrática y el Frente Nacional de Resistencia Cívica Orlando Zapata Tamayo convocaron el encuentro para las cuatro de la tarde de este 24 de octubre.
Según Hablemos Press, los opositores no pudieron reunirse por el gran despliegue parapolicial activado en la zona, y aunque varios activistas intentaron reunirse en el barrio de Río Verde, en el municipio Boyeros, fueron detenidos durante el viaje.
Hablemos Press menciona en su nota que los detenidos fueron, entre otros, Sara Marta Fonseca Quevedo, líder del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba, Odalys Caridad Sanabria, Rodolfo Ramírez Cardoso, del Movimiento Línea Pacifica Democrática, René Ramón González Bonelli, Ransés Miranda Camejo y Erisban León Marcel.
Señala la agencia independiente que Fonseca les había comunicado que en el parque Martin Luther King los opositores leerían un comunicado a favor de Laura Pollán, líder de las Damas de Blanco, fallecida el pasado 14 de octubre.
Indica el reporte que Fonseca y Ramírez fueron arrestados por la Seguridad en la esquina de las calles G y 25. Las autoridades detuvieron al resto de los activistas en la parada del autobús P16, cerca de la Heladería Coopelia, en el Vedado.
Según Hablemos Press, entre los agentes de la Seguridad del Estado que participaron en el operativo policial y fueron identificados por los opositores se encontraban “el sicario Bolodia y Yoan, alias Mochilita, que acostumbran a golpear a los disidentes esposados”, dijo Julio León Fonseca (Julito), hijo de Sara Marta.
“Todos los detenidos fueron puestos en libertad a partir de las 10:00 de la noche”, informó Rodolfo Ramírez Hernández (El Primario), hijo de Cardozo.
"DESDE CUBA;NUESTROS MAMBISES INFORMAN.AUMENTA LA REPRESION.
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"JARABE IDEOLOGICO A LA CARTA"Publicado por Luis Felipe Rojas en su Blog,Cruzar las Alambradas.
Ha acabado de salir a los estanquillos el documento base de la primera conferencia nacional del PCC, convocada para el 28 de enero del 2012. Es el extracto de un manual ni más ni menos, un recetario para levantar el muerto ideológico, ese dinosaurio político que es el comunismo en el siglo 21. Como si fuera una autocritica el documento de marras hace mención al enfrentamiento a las ilegalidades, la corrupción a todos los niveles y el funcionamiento interno de la organización partidista. En poco más de 8 páginas el departamento ideológico del PCC convoca sus miembros a ser creativos, y permitir de una vez y por todas que los dirigentes administrativos cumplan su función primordial: la de echar a andar el país.
A 46 años de refundar sus bases en Cuba, el PCC intenta remover el celebro de sus militantes, les pide, casi de favor a sus dirigentes a todos niveles posibles que atiendan la base, que se hagan confiables entre los militantes de fila y hagan posible que negros y mujeres escalen a algún nivel, con tal de lograr una imagen de no discriminación por motivos de raza, género y pertenencia social. Tal parece que el comité central del PCC se ha sentado a cocer el viejo ropón verde olivo, a embastarlo y reforzar los parches de antaño.
Cuando una organización partidista (única legalmente permitida en el país) se prepara para discutir temas como el ingreso de sus militantes, el funcionamiento interno y la permanencia de los mismos, a casi medio siglo de fundada esté echando por tierra toda la jararacá anterior. Si la dirigencia comunista en la isla se apresta a producir más y liberar sin prejuicio las fuerzas productivas y tuviera en su punto de mira el bienestar social como brújula, tal vez habría una pisca de esperanza en medio del pozo en que nos encontramos, pero las noticias de la isla dicen otra cosa.
El sábado 22 de octubre el ideólogo del PCC, José Ramón Machado Ventura, visitó el municipio de San Germán, en la provincia de Holguín y desde tres días antes las casas de varios identificados “disidentes por el régimen fueron acosadas por militares, policías y oficiales del Ministerio del Interior que dicen ser de la Seguridad del Estado.
El 22 de octubre en la tarde el opositor pacifico Eliecer Palma Pupo fue detenido en mi casa, delante de mis hijos por un fuerte operativo militar compuesto por mas de una decena de efectivos, un jeep de la guardia operativa, y un auto patrulla de la PNR (Policía Nacional Revolucionaria). Lo esposaron a la espalda y lo llevaron al cuartel de operaciones de la policía política, conocida como Pedernales. Al momento de dictar esta nota a mis editores aun no había sido liberado.
Igual hicieron con José Antonio Triguero Mullet, de 68 años de edad quien fue violentado delante de sus nietas pequeñas para ser liberado 4 horas después. La visita de Machado Ventura fue antecedida con la reparación de unos baches en las calles, prestaron una ambulancia al ingenio azucarero que carece de ella así como dos camiones de bomberos traídos desde Holguín. A los obreros del central azucarero los liberaron ese día de sus faenas habituales, los puestos de viandas estatales fueron surtidos como hacía tiempo no sucedía y el pequeño poblado prácticamente se paralizo aquel sábado.
Era el Macondo tropical, la antesala de “un cambio que tiene embelesado a millones de cubanos, dentro y fuera de la isla.
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"EL SILENCIO DE FELIPE"Publicado por Yoanis Sanchez en su Blog,Generacion Y.
Imagen tomada de wn.com/
Hace apenas 4 años, el ex canciller Felipe Pérez Roque protagonizaba en Naciones Unidas las jornadas contra el embargo norteamericano a Cuba. Era su voz la que explicaba los privaciones comerciales, económicas y financieras derivadas de éste. El exaltado funcionario exponía lo que muchos conocemos al dedillo: las múltiples afectaciones que acarrean estas limitaciones –desde 1962– a la industria, al desarrollo tecnológico y a la propia salud pública. Pero nada decía el entonces ministro de Relaciones Exteriores sobre el cerco interno que padecemos, sobre ese otro muro de censura y castigo que poco tiempo después se abatiría también sobre él.
El simple hecho de elegir la palabra “embargo” o preferir la más tremebunda de “bloqueo” ya marca una posición cuasi ideológica. Tan manipulado ha sido el asunto en la prensa nacional que el gobierno no reconoce siquiera que entre quienes disienten del sistema muchos se oponen además a las restricciones comerciales de Estados Unidos hacia la Isla. En Granma se da por sentado que aquellos que exigimos una apertura política aplaudimos ipso facto la existencia del embargo. De ahí tantas caras de extrañeza cuando se escuchan nuestros propios argumentos para que éste sea levantado cuanto antes; esas razones que Felipe Pérez Roque nunca dijo en la ONU y que sólo conoció cuando pasó a ser un canciller defenestrado.
La prolongación por cinco décadas del “bloqueo” ha permitido que cada descalabro que hemos padecido sea explicado a partir de él, justificado con sus efectos. No obstante, su existencia no impide que en las lujosas mansiones de la nomenclatura abunde el whisky, los congeladores estén abarrotados y los autos modernos descansen en los garajes. Para colmo, el cerco económico ha contribuido a alimentar la idea de plaza sitiada, donde discrepar viene a equipararse a un acto de traición. El bloqueo exterior ha robustecido así el bloqueo interior.
Deseo que la votación de hoy en Naciones Unidas sea favorable a quienes deseamos que tal absurdo termine, especialmente a esos que consideramos el fin del embargo como un golpe definitivo al autoritarismo bajo el que vivimos. La delegación oficial, por su parte, lo interpretará de otra manera: aplaudirá satisfecha, declarará que esta constituye “otra victoria de la Revolución”. En La Habana mientras tanto –lejos de las miradas- ciertos jerarcas celebrarán con Johnny Walker y engullirán algún delicado aperitivo “Made in USA”.
Hace apenas 4 años, el ex canciller Felipe Pérez Roque protagonizaba en Naciones Unidas las jornadas contra el embargo norteamericano a Cuba. Era su voz la que explicaba los privaciones comerciales, económicas y financieras derivadas de éste. El exaltado funcionario exponía lo que muchos conocemos al dedillo: las múltiples afectaciones que acarrean estas limitaciones –desde 1962– a la industria, al desarrollo tecnológico y a la propia salud pública. Pero nada decía el entonces ministro de Relaciones Exteriores sobre el cerco interno que padecemos, sobre ese otro muro de censura y castigo que poco tiempo después se abatiría también sobre él.
El simple hecho de elegir la palabra “embargo” o preferir la más tremebunda de “bloqueo” ya marca una posición cuasi ideológica. Tan manipulado ha sido el asunto en la prensa nacional que el gobierno no reconoce siquiera que entre quienes disienten del sistema muchos se oponen además a las restricciones comerciales de Estados Unidos hacia la Isla. En Granma se da por sentado que aquellos que exigimos una apertura política aplaudimos ipso facto la existencia del embargo. De ahí tantas caras de extrañeza cuando se escuchan nuestros propios argumentos para que éste sea levantado cuanto antes; esas razones que Felipe Pérez Roque nunca dijo en la ONU y que sólo conoció cuando pasó a ser un canciller defenestrado.
La prolongación por cinco décadas del “bloqueo” ha permitido que cada descalabro que hemos padecido sea explicado a partir de él, justificado con sus efectos. No obstante, su existencia no impide que en las lujosas mansiones de la nomenclatura abunde el whisky, los congeladores estén abarrotados y los autos modernos descansen en los garajes. Para colmo, el cerco económico ha contribuido a alimentar la idea de plaza sitiada, donde discrepar viene a equipararse a un acto de traición. El bloqueo exterior ha robustecido así el bloqueo interior.
Deseo que la votación de hoy en Naciones Unidas sea favorable a quienes deseamos que tal absurdo termine, especialmente a esos que consideramos el fin del embargo como un golpe definitivo al autoritarismo bajo el que vivimos. La delegación oficial, por su parte, lo interpretará de otra manera: aplaudirá satisfecha, declarará que esta constituye “otra victoria de la Revolución”. En La Habana mientras tanto –lejos de las miradas- ciertos jerarcas celebrarán con Johnny Walker y engullirán algún delicado aperitivo “Made in USA”.
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MATARON A LAURA,PERO NUNCA MATARAN SU SUEÑO DE LIBERTAD.Por Alfredo M. Cepero.Director de La Nueva Nacion.
viernes, 21 de octubre de 2011
La noticia de la muerte repentina de Laura Pollán corrió como una avalancha de lava sobre un pueblo cubano acostumbrado ya a la represión y al ensañamiento de nuestra asquerosa tiranía contra todo el que se oponga a su control absoluto. Después de todo, en el curso de su prolongada orgía de sangre estos carniceros han fusilado a miles de nuestros compatriotas y asesinado a hombres y mujeres indefensos cuyo único delito ha sido pedir elecciones, democracia y libertad para el pueblo de Cuba.
Pensábamos que ya nada debería de asombrarnos. ¿Se atreverían a asesinar a una mujer amorosa, espiritual y conciliadora cuyas armas eran las de la oración y de la flor? Eso nos parecía tan inaudito que, a pesar de la condición bestial y rufianesca de los tiranos, nunca nos pasó por la mente. Pero lo hicieron en un despliegue de su mas absoluta falta de principios morales y de un despreció olímpico hacia la opinión pública mundial. No pudieron doblegar ni la dimensión de su coraje ni la profundidad de su entrega a la salvación de la patria. Cortaron por lo sano y decidieron eliminar lo que era el mayor obstáculo a su permanencia en el poder propinándole una muerte artera, dolorosa y lenta como solo son capaces de hacerlo los enfermos de odio.
Pero ahí no terminó la bajeza ni la cobardía. Trataron de impedir que Héctor, su dedicado compañero de lucha y de infortunio, la acompañara en su último viaje hacia la morgue, la cambiaron varias veces de vehículo para que el pueblo no pudiera seguir su cadáver y solo permitieron un velatorio de corta duración en la modesta casa que fue escenario de su rebeldía irreductible. Son unas bestias y como bestias recibirán el justo castigo por sus crímenes en un día de redención que ya está a la vuelta de la esquina. Si los sobrevivientes no le hacemos justicia a Laura no merecemos llamarnos patriotas, ni cubanos ni, mucho menos, hombres.
Este 14 de octubre de 2011 será para siempre un punto de referencia en nuestra lucha por la libertad. Porque este 14 de octubre, los tiranos—después de inocular a Laura con el virus o la bacteria que segó su vida—mataron toda posibilidad de transición pacífica hacia un régimen de concordia entre todos nosotros. Habrá transición, sin dudas, pero no pacífica sino ejemplarizante y justiciera para quienes tengan las manos manchadas con la sangre de Laura, de Zapata, de Boitel, de Ramírez, de Tapia, de Campanería, de Prieto y de la pléyade de mártires a los que rinde merecido tributo cada semana en La Nueva Nación nuestro colega Tito Rodríguez Oltsman.
A aquellos que se resistan a dar credibilidad a la presunción generalizada de que con Laura se cometió un asesinato político, les ofrecemos dos ejemplos recientes y notorios de los extremos a los cuales llegan los comunistas para eliminar todo vestigio de amenaza a su poder. En noviembre de 2006, el periodista ruso exiliado en Londres Alexander Litvinenko, acerbo crítico del matón de Putin, fue envenenado con plutonio210, ingrediente al que solo tiene acceso los gobiernos y no los terroristas por la libre.
Dos años antes, en noviembre de 2004, el líder ucraniano Viktor Yushchenko fue también envenenado por sus adversarios en las elecciones de Ucrania quienes, no precisamente por casualidad, eran apoyados por ese asesino con cara de mico que es Vladimir Putin. ¿Podemos pensar que los alumnos cubanos de las escuelas de represión y espionaje soviéticos fueran a desperdiciar esa valiosa lección sobre como eliminar las amenazas a sus privilegios y poder omnímodo? ¿Puede haber diferencia alguna entre las naturalezas diabólicas de Putin y de los Castro? Quienes respondan en forma afirmativa a cualquiera de estas dos preguntas son unos mentecatos o unos sinvergüenzas.
Ahora una nota reciente sobre mi relación con Laura que comenzó cuando nuestro Partido Nacionalista Democrático de Cuba designó a su esposo, el Ingeniero Héctor Maseda, uno de nuestros Paladines de la Libertad en abril del año 2008. Una semana antes de su muerte tuve la satisfacción de leerle por vía telefónica mi Canto a las Damas de Blanco. En el curso de la conversación le dije: “Laura, usted y las demás Damas de Blanco se han convertido en una leyenda viva”.
Con su característica modestia y ese dejo oriental que nunca la abandonó me contestó: “Cepero, usted exagera cegado por el afecto. No es para tanto, solo tratamos de cumplir con nuestro deber”. Así era aquel espíritu sublime que cumplía el deber a la manera del más grande de nuestros cubanos. Tengo la absoluta certeza de que, en este mismo momento, ambos comparan notas desde esa dimensión de fe, esperanza y amor que es el cielo para ayudarnos a acelerar el paso hacia nuestro inminente amanecer de libertad.
Pero ese camino hacia la libertad tenemos que andarlo con nuestros propios pies. Sería injusto y torpe dejarlo todo en sus manos. Una libertad regalada, aún cuando fuera producto de un milagro, nos duraría muy poco tiempo. Si queremos que perdure y que esté a salvo de demagogos y de dictadores, nosotros tenemos que ser los arquitectos y los guardianes de nuestra libertad, de nuestra democracia y de nuestra patria.
Los cubanos de la diáspora tenemos una responsabilidad especial denunciando ante el mundo con renovada intensidad que, en pleno Siglo XXI, hay una isla paradisíaca en medio del Caribe convertida en un infierno por unos verdugos implacables que asesinan mujeres pacíficas. Tenemos que enfrentar los retos y aprovechar las armas que nos proporcionan nuestra vida en libertad. Tenemos, por ejemplo, que denunciar las alianzas de gobiernos, instituciones y personajes que prolongan la vida de la moribunda tiranía. Tenemos que castigarlos con las armas de nuestros votos y de nuestro poder como consumidores.
Una labor destacada corresponde a nuestros senadores y congresistas federales quienes han defendido siempre nuestra libertad en esa Torre de Babel que es el Capitolio de Washington a pesar de condiciones muchas veces hostiles. Los senadores Marco Rubio y Robert Menéndez, conjuntamente con los congresistas Ileana Ros-Lehtinen, David Rivera, Mario Diaz Balart y Albio Sires, deben presentar un proyecto de ley que declare y condene de manera oficial la naturaleza criminal y diabólica de la tiranía castro estalinista.
El asesinato de Laura es el momento oportuno y no debemos permitir que este crimen pase desapercibido o pase al olvido sin proporcionar los dividendos para nuestra libertad que ella hubiera querido. Pónganle por nombre Proyecto de Ley Laura Pollán Toledo, víctima de la tiranía castrista. No importa si el proyecto es aprobado o no. Lo importante es denunciar a la satrapía, dar testimonio de nuestra voluntad de seguir luchando y saber quienes en esa cueva de los intereses materiales, de la desidia y de la intriga están con nosotros o contra nosotros. Sobre todo, algunos “hermanos hispanos” como José Serrano, Hilda Solís, Esteban Torres y Xavier Becerra que nos echan en cara nuestra falta de apoyo a los problemas de inmigración de los mexicanos pero se van a La Habana a besarle el anillo de sumo sacerdote del antiyankismo al dinosaurio de Fidel Castro.
Y no puedo concluir sin mencionar al mejor aliado ideológico que han tenido los Castros como residente de la Casa Blanca, el engreído Presidente Obama, y a sus amigos y partidarios cubanos americanos. A estos compatriotas se les acabaron, las cercas y las licencias y les llegó la hora de las definiciones. Tienen todo el derecho a abrirle sus arcas y sus hogares para ayudarlo en su campaña de reelección. Tienen todo el derecho a condecorarlo con Medallas Presidenciales del Miami Dade College. Esa es después de todo la naturaleza de la democracia en que vivimos y la que queremos restaurar un día en Cuba.
Pero, por amor de Dios, de Cuba y de Laura, tengan la vergüenza de susurrarle al oído, si no tienen los bemoles para decírselo en voz alta, que tiene que dejar darle oxígeno a la tiranía con sus concesiones y sus genuflexiones o, de lo contrario, le retiraran su apoyo. Si no lo hacen son unos hipócritas o unos oportunistas que podrán estar llenos de títulos, talentos y méritos pero no pueden proclamar su amor a nuestra patria. No importa cuantas marchas convoquen para honrar a las Damas de Blanco. Ahora les mataron a la fundadora y líder de ese batallón de vergüenza que se ha hecho cargo a solas de la defensa de nuestra libertad. En buen cubano, tienen que ponerse para su número o callarse la boca para siempre si no quieren que un día les disparen una soberana trompetilla.
En conclusión se acabó el tiempo, se acabó la paciencia y se acabaron los términos medios. El asesinato de Laura Pollán fue la gota que llenó el cubo de nuestra condescendencia no solo hacia los tiranos sino hacia todo el que contribuya a su permanencia en el poder, no importa en que forma, de donde venga, por que lo hace o donde nació. Laura dio su vida por el sueño de nuestra libertad. Un sueño aún más vivo porque ha sido regado con su sangre generosa y heroica. A nosotros nos corresponde hacerlo realidad tangible. Si no lo hacemos no merecemos tener patria. Amen.
VISITENOS: A los efectos de tener acceso a comentarios como el que usted acaba de leer y a otros temas y noticias de actualidad internacional lo invitamos a que visite http://www.lanuevanacion.com
La noticia de la muerte repentina de Laura Pollán corrió como una avalancha de lava sobre un pueblo cubano acostumbrado ya a la represión y al ensañamiento de nuestra asquerosa tiranía contra todo el que se oponga a su control absoluto. Después de todo, en el curso de su prolongada orgía de sangre estos carniceros han fusilado a miles de nuestros compatriotas y asesinado a hombres y mujeres indefensos cuyo único delito ha sido pedir elecciones, democracia y libertad para el pueblo de Cuba.
Pensábamos que ya nada debería de asombrarnos. ¿Se atreverían a asesinar a una mujer amorosa, espiritual y conciliadora cuyas armas eran las de la oración y de la flor? Eso nos parecía tan inaudito que, a pesar de la condición bestial y rufianesca de los tiranos, nunca nos pasó por la mente. Pero lo hicieron en un despliegue de su mas absoluta falta de principios morales y de un despreció olímpico hacia la opinión pública mundial. No pudieron doblegar ni la dimensión de su coraje ni la profundidad de su entrega a la salvación de la patria. Cortaron por lo sano y decidieron eliminar lo que era el mayor obstáculo a su permanencia en el poder propinándole una muerte artera, dolorosa y lenta como solo son capaces de hacerlo los enfermos de odio.
Pero ahí no terminó la bajeza ni la cobardía. Trataron de impedir que Héctor, su dedicado compañero de lucha y de infortunio, la acompañara en su último viaje hacia la morgue, la cambiaron varias veces de vehículo para que el pueblo no pudiera seguir su cadáver y solo permitieron un velatorio de corta duración en la modesta casa que fue escenario de su rebeldía irreductible. Son unas bestias y como bestias recibirán el justo castigo por sus crímenes en un día de redención que ya está a la vuelta de la esquina. Si los sobrevivientes no le hacemos justicia a Laura no merecemos llamarnos patriotas, ni cubanos ni, mucho menos, hombres.
Este 14 de octubre de 2011 será para siempre un punto de referencia en nuestra lucha por la libertad. Porque este 14 de octubre, los tiranos—después de inocular a Laura con el virus o la bacteria que segó su vida—mataron toda posibilidad de transición pacífica hacia un régimen de concordia entre todos nosotros. Habrá transición, sin dudas, pero no pacífica sino ejemplarizante y justiciera para quienes tengan las manos manchadas con la sangre de Laura, de Zapata, de Boitel, de Ramírez, de Tapia, de Campanería, de Prieto y de la pléyade de mártires a los que rinde merecido tributo cada semana en La Nueva Nación nuestro colega Tito Rodríguez Oltsman.
A aquellos que se resistan a dar credibilidad a la presunción generalizada de que con Laura se cometió un asesinato político, les ofrecemos dos ejemplos recientes y notorios de los extremos a los cuales llegan los comunistas para eliminar todo vestigio de amenaza a su poder. En noviembre de 2006, el periodista ruso exiliado en Londres Alexander Litvinenko, acerbo crítico del matón de Putin, fue envenenado con plutonio210, ingrediente al que solo tiene acceso los gobiernos y no los terroristas por la libre.
Dos años antes, en noviembre de 2004, el líder ucraniano Viktor Yushchenko fue también envenenado por sus adversarios en las elecciones de Ucrania quienes, no precisamente por casualidad, eran apoyados por ese asesino con cara de mico que es Vladimir Putin. ¿Podemos pensar que los alumnos cubanos de las escuelas de represión y espionaje soviéticos fueran a desperdiciar esa valiosa lección sobre como eliminar las amenazas a sus privilegios y poder omnímodo? ¿Puede haber diferencia alguna entre las naturalezas diabólicas de Putin y de los Castro? Quienes respondan en forma afirmativa a cualquiera de estas dos preguntas son unos mentecatos o unos sinvergüenzas.
Ahora una nota reciente sobre mi relación con Laura que comenzó cuando nuestro Partido Nacionalista Democrático de Cuba designó a su esposo, el Ingeniero Héctor Maseda, uno de nuestros Paladines de la Libertad en abril del año 2008. Una semana antes de su muerte tuve la satisfacción de leerle por vía telefónica mi Canto a las Damas de Blanco. En el curso de la conversación le dije: “Laura, usted y las demás Damas de Blanco se han convertido en una leyenda viva”.
Con su característica modestia y ese dejo oriental que nunca la abandonó me contestó: “Cepero, usted exagera cegado por el afecto. No es para tanto, solo tratamos de cumplir con nuestro deber”. Así era aquel espíritu sublime que cumplía el deber a la manera del más grande de nuestros cubanos. Tengo la absoluta certeza de que, en este mismo momento, ambos comparan notas desde esa dimensión de fe, esperanza y amor que es el cielo para ayudarnos a acelerar el paso hacia nuestro inminente amanecer de libertad.
Pero ese camino hacia la libertad tenemos que andarlo con nuestros propios pies. Sería injusto y torpe dejarlo todo en sus manos. Una libertad regalada, aún cuando fuera producto de un milagro, nos duraría muy poco tiempo. Si queremos que perdure y que esté a salvo de demagogos y de dictadores, nosotros tenemos que ser los arquitectos y los guardianes de nuestra libertad, de nuestra democracia y de nuestra patria.
Los cubanos de la diáspora tenemos una responsabilidad especial denunciando ante el mundo con renovada intensidad que, en pleno Siglo XXI, hay una isla paradisíaca en medio del Caribe convertida en un infierno por unos verdugos implacables que asesinan mujeres pacíficas. Tenemos que enfrentar los retos y aprovechar las armas que nos proporcionan nuestra vida en libertad. Tenemos, por ejemplo, que denunciar las alianzas de gobiernos, instituciones y personajes que prolongan la vida de la moribunda tiranía. Tenemos que castigarlos con las armas de nuestros votos y de nuestro poder como consumidores.
Una labor destacada corresponde a nuestros senadores y congresistas federales quienes han defendido siempre nuestra libertad en esa Torre de Babel que es el Capitolio de Washington a pesar de condiciones muchas veces hostiles. Los senadores Marco Rubio y Robert Menéndez, conjuntamente con los congresistas Ileana Ros-Lehtinen, David Rivera, Mario Diaz Balart y Albio Sires, deben presentar un proyecto de ley que declare y condene de manera oficial la naturaleza criminal y diabólica de la tiranía castro estalinista.
El asesinato de Laura es el momento oportuno y no debemos permitir que este crimen pase desapercibido o pase al olvido sin proporcionar los dividendos para nuestra libertad que ella hubiera querido. Pónganle por nombre Proyecto de Ley Laura Pollán Toledo, víctima de la tiranía castrista. No importa si el proyecto es aprobado o no. Lo importante es denunciar a la satrapía, dar testimonio de nuestra voluntad de seguir luchando y saber quienes en esa cueva de los intereses materiales, de la desidia y de la intriga están con nosotros o contra nosotros. Sobre todo, algunos “hermanos hispanos” como José Serrano, Hilda Solís, Esteban Torres y Xavier Becerra que nos echan en cara nuestra falta de apoyo a los problemas de inmigración de los mexicanos pero se van a La Habana a besarle el anillo de sumo sacerdote del antiyankismo al dinosaurio de Fidel Castro.
Y no puedo concluir sin mencionar al mejor aliado ideológico que han tenido los Castros como residente de la Casa Blanca, el engreído Presidente Obama, y a sus amigos y partidarios cubanos americanos. A estos compatriotas se les acabaron, las cercas y las licencias y les llegó la hora de las definiciones. Tienen todo el derecho a abrirle sus arcas y sus hogares para ayudarlo en su campaña de reelección. Tienen todo el derecho a condecorarlo con Medallas Presidenciales del Miami Dade College. Esa es después de todo la naturaleza de la democracia en que vivimos y la que queremos restaurar un día en Cuba.
Pero, por amor de Dios, de Cuba y de Laura, tengan la vergüenza de susurrarle al oído, si no tienen los bemoles para decírselo en voz alta, que tiene que dejar darle oxígeno a la tiranía con sus concesiones y sus genuflexiones o, de lo contrario, le retiraran su apoyo. Si no lo hacen son unos hipócritas o unos oportunistas que podrán estar llenos de títulos, talentos y méritos pero no pueden proclamar su amor a nuestra patria. No importa cuantas marchas convoquen para honrar a las Damas de Blanco. Ahora les mataron a la fundadora y líder de ese batallón de vergüenza que se ha hecho cargo a solas de la defensa de nuestra libertad. En buen cubano, tienen que ponerse para su número o callarse la boca para siempre si no quieren que un día les disparen una soberana trompetilla.
En conclusión se acabó el tiempo, se acabó la paciencia y se acabaron los términos medios. El asesinato de Laura Pollán fue la gota que llenó el cubo de nuestra condescendencia no solo hacia los tiranos sino hacia todo el que contribuya a su permanencia en el poder, no importa en que forma, de donde venga, por que lo hace o donde nació. Laura dio su vida por el sueño de nuestra libertad. Un sueño aún más vivo porque ha sido regado con su sangre generosa y heroica. A nosotros nos corresponde hacerlo realidad tangible. Si no lo hacemos no merecemos tener patria. Amen.
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PARTIDO LIBERAL DE CUBA.DECLARACION.
Partido Liberal de Cuba
(Declaración)
Ante la pérdida física de la insigne cubana Laura Pollán Toledo, y acentuado su dolor
desde su presidencia, la dirección y membrecía del PLC, ante la brillantez de su lucha
cívica y pacífica y su inolvidable postura florida frente a la represión del régimen
mediante amenazas, ofensas y golpizas, le otorga públicamente – unida a la justa denuncia ante la comunidad nacional e internacional- la merecida condición de Mártir
por la Libertad y la Democracia en Cuba a la Eterna Líder y vocera de las Damas de Blanco, Laura Pollán Toledo. Dicha calificación, además, la sustentamos por las muestras solidarias de dolor, admiración y agradecimiento de muchos cubanos dentro
y fuera de Cuba, con los cuales se fortalece nuestra decisión de continuar nuestra
lucha.
Se hace procedente en esta declaración expresar nuestro agradecimiento a todas las
Voces solidarias que en el mundo se unieron a nuestro dolor.
Dirección Nacional PLC
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"LAURA SE FUE,LAURA NO ESTA..."Publicado por Yoanis Sanchez en su Blog Generacion Y.
sábado, 15 de octubre de 2011
Por los mismos días en que Laura Pollán agonizaba en terapia intensiva, en la televisión retransmitían un esquemático serial donde se injuriaba a la líder de las Damas de Blanco. Entre los signos más notables de la falta de grandeza del gobierno cubano está su incapacidad para respetar al adversario político, incluso cuando éste se está muriendo. Un sistema que se regodea tanto en el ritual funerario de los suyos, se comporta desconsiderado a la hora de tratar los difuntos de los otros. Esa ausencia de compasión lo llevó a desplegar anoche un burdo operativo policial dentro y fuera del hospital Calixto García, a cambiar el cuerpo de Laura varias veces de ambulancia para que no supiéramos hacia qué morgue lo llevaban y finalmente a no sacar, siquiera, una breve nota necrológica en la prensa nacional. Si honrar honra, en este caso denigrar denigra. Han perdido una última oportunidad de aparentar –al menos– que son piadosos.
¿Cómo se sienten ahora todas esas mujeres llevadas a gritar y a insultar frente a la puerta de Neptuno 963? ¿Qué estarán pensando en este mismo momento los miembros de la tropa de choque que zarandeó y golpeó a Laura el 24 de septiembre pasado? ¿Algún remordimiento entre los oficiales de la Seguridad del Estado que dirigieron tantos mítines de repudio contra una señora pacífica que pasaba de los sesenta? ¿Cuál de ellos va a tener al menos la humildad de musitar una condolencia, de aventurar un pésame? Lamentablemente, para todas esas preguntas la respuesta sigue siendo el infinito rencor ideológico del que no sabe rendir tributo al contrincante. Laura se les fue –se nos fue– y perdieron la oportunidad de reparar tantas infamias. Creyeron que por colgarle epítetos degradantes, impedirle salir de su casa, acusarla de “apátrida”, iban a evitar que la gente se acercara y la quisiera. Pero en la madrugada pasada, una funeraria repleta de amigos y conocidos negaba el efecto de tal satanización.
Laura se fue y ahora todos los actos de odio que hicieron contra ella resuenan más grotescos. Laura se fue y nos dejó un país desperezándose de un totalitarismo vetusto que no sabe decir siquiera “lo siento”. Laura se fue, para tristeza de su familia, de sus Damas de Blanco y de cada gladiolo que ha crecido y crecerá sobre esta Isla larga y estrecha. Laura se fue, Laura no está y no hay un solo uniforme verdeolivo que parezca limpio frente al blanco resplandor de su indumentaria.
(Imagenes de Archivo)
Por los mismos días en que Laura Pollán agonizaba en terapia intensiva, en la televisión retransmitían un esquemático serial donde se injuriaba a la líder de las Damas de Blanco. Entre los signos más notables de la falta de grandeza del gobierno cubano está su incapacidad para respetar al adversario político, incluso cuando éste se está muriendo. Un sistema que se regodea tanto en el ritual funerario de los suyos, se comporta desconsiderado a la hora de tratar los difuntos de los otros. Esa ausencia de compasión lo llevó a desplegar anoche un burdo operativo policial dentro y fuera del hospital Calixto García, a cambiar el cuerpo de Laura varias veces de ambulancia para que no supiéramos hacia qué morgue lo llevaban y finalmente a no sacar, siquiera, una breve nota necrológica en la prensa nacional. Si honrar honra, en este caso denigrar denigra. Han perdido una última oportunidad de aparentar –al menos– que son piadosos.
¿Cómo se sienten ahora todas esas mujeres llevadas a gritar y a insultar frente a la puerta de Neptuno 963? ¿Qué estarán pensando en este mismo momento los miembros de la tropa de choque que zarandeó y golpeó a Laura el 24 de septiembre pasado? ¿Algún remordimiento entre los oficiales de la Seguridad del Estado que dirigieron tantos mítines de repudio contra una señora pacífica que pasaba de los sesenta? ¿Cuál de ellos va a tener al menos la humildad de musitar una condolencia, de aventurar un pésame? Lamentablemente, para todas esas preguntas la respuesta sigue siendo el infinito rencor ideológico del que no sabe rendir tributo al contrincante. Laura se les fue –se nos fue– y perdieron la oportunidad de reparar tantas infamias. Creyeron que por colgarle epítetos degradantes, impedirle salir de su casa, acusarla de “apátrida”, iban a evitar que la gente se acercara y la quisiera. Pero en la madrugada pasada, una funeraria repleta de amigos y conocidos negaba el efecto de tal satanización.
Laura se fue y ahora todos los actos de odio que hicieron contra ella resuenan más grotescos. Laura se fue y nos dejó un país desperezándose de un totalitarismo vetusto que no sabe decir siquiera “lo siento”. Laura se fue, para tristeza de su familia, de sus Damas de Blanco y de cada gladiolo que ha crecido y crecerá sobre esta Isla larga y estrecha. Laura se fue, Laura no está y no hay un solo uniforme verdeolivo que parezca limpio frente al blanco resplandor de su indumentaria.
Publicado por Unknown en 16:21 0 comentarios
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