Mensaje de Tomas Rodriguez,Delegado de Agenda Cuba a la Sra Mirian De La Peña.

martes, 5 de abril de 2011


La presencia de Omar López Montenegro de la Fundación Nacional Cubanoamericana, de Rodolfo González en representación de la pionera de las organizaciones contestatarias dentro de Cuba como lo es el Comité Cubano Pro Derechos Humanos y de Eduardo Mesa, representando al Partido Demócrata Cristiano con sus raíces dentro de la Iglesia Católica cubana presagiaban un programa interesante. Hombres inteligentes de ideas y vida jóvenes, poseedores de un gran historial como opositores al haber sufrido en carne propia golpizas, encierros carcelarios y todo tipo de vejámenes sin lugar a dudas, serían capaces de llevar a cabo un debate inteligente y respetuoso sobre los asuntos relacionados a la actualidad cubana.

Me equivoqué, sin embargo, y reconozco mi error pues todos los presentes y el programa mismo quedamos impactados al tener el honor de recibir a través de una llamada telefónica la participación de la madre de un mártir, Mario de la Peña. Uno de esos jóvenes que nunca debieron haber muerto y menos de la manera en la que todo sucedió: fusilados en el aire.


La serenidad de esa madre causó un fuerte impacto en el estudio y mucho más al escucharla aceptar que la visita del ex presidente de los Estados Unidos Jimmy Carter a Cuba beneficiaría a los opositores dentro de la isla. Al respecto de dicha visita sólo criticó, pero con mucho respeto, las declaraciones emitidas por el ex mandatario con relación a los llamados “cinco espías cubanos.” Con absoluta ecuanimidad la Sra. De la Peña compartió con todos durante la segunda parte del programa algunos pormenores sobre el juicio a los espías, sobre su presencia allí y sobre sus limitaciones para hablar con la prensa mientras se realizaba el mismo.

Su sinceridad y la falta de rencor en sus expresiones son indicativas de una persona honesta. Ella sólo pidió justicia para su hijo y también para Carlos Costa, Pablo Morales y Armando Alejandre, otros tres jóvenes cubanos que fueron igualmente asesinados mientras cumplían con un deber humanitario y patriótico.

Su participación me hizo sentir diferente. Sus palabras calaron muy hondo en el corazón de todos los presentes, quienes junto a mí desean expresar el mayor de los agradecimientos por haber recibido un rayo de esperanza dentro de esa situación tan delicada.

Gracias Miriam y gracias también a tu esposo quien sabemos siempre está a tu lado. Gracias por haber utilizado nuestro espacio para impartir esa gran lección de calidad humana en momentos tan tristes para todos los cubanos. Todos los que participamos en ese programa te reiteramos nuestro respeto, nuestra consideración y nuestro reconocimiento a la bella hidalguía de la mujer cubana.

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