"EN LOS TIEMPOS DEL FIN"Por Jose Alberto Alvarez Bravo,Periodista Independiente.

jueves, 16 de junio de 2011


En mi condición de agnóstico visceral, me encojo de hombros ante las categóricas afirmaciones de los creyentes sobre la inminencia del fin de los tiempos, referida esta frase a un supuesto y siempre postergado juicio final, seguido de un apocalíptico desbarajuste en el que no quedará títere con cabeza en este enloquecido mundo.
Inmerso de cuerpo entero en la vorágine de la resistencia anticastrista, y urgido por la imperiosa necesidad de cambiar la angustiosa situación de Cuba, no hago otra cosa que contribuir, en la medida de mis posibilidades, a la llegada del fin de la dictadura de los hermanos Castro. Son esos los tiempos del fin a que se refiere este título, frase aparentemente engañosa por el manoseo a que ha sido sometida por los masoquistas de todas las épocas.
O confundo los deseos con la realidad, o ya se hacen evidentes las señales del fin de la larguísima dictadura castrista. Intentar mencionarlas todas está ajeno al propósito de estas líneas, por lo que solo mencionaré algunos casos que me han llegado.
Después de años de desgastante litigio con el insensible e hipertrofiado aparato burocrático castrista, el Tribunal Supremos Popular aprobó la demanda de la Asociación Jurídica Cubana para que el Ministerio de Justicia le extienda un documento haciendo constar que no existe en Cuba otra ONG con igual nombre e idénticos fines. Algo sin precedentes en más de medio siglo de este desastre nacional mal llamado Revolución.
Ocho años les costó a las Damas de Blanco conquistar algunos centenares de metros de la Quinta Avenida de Miramar, luego de haber sufrido la aplastante presión de un aparato represivo que no se detiene a la hora de golpear, mancillar, ultrajar, injuriar y asesinar cuando reciba la orden. De un tiempo a esta parte, ese tramo de la aristocrática zona es ya territorio libre de Cuba, donde el desmoralizado gobierno cubano no se atreve a repetir sus vergonzosas arremetidas contra las inclaudicables heroínas.
En Santiago de Cuba, cantera de chivatos y represores de la más baja catadura, un joven abogado –Ernesto Vera Rodríguez- ha puesto en la picota a los amanuenses del Tribunal Municipal de esa ciudad oriental, al demandar a una parcial del gobierno por injurias a su persona. Increíblemente, el tribunal acogió la demanda del abogado disidente.
En La Habana, el 27 de mayo de 2011, una especie de Tribunal del Santo Oficio, oficialmente nombrado Grupo de Prevención y Atención Social (GPAS) sometió al ciudadano independiente Ramón Mora Hernández a una vindicta pública, solo por su negativa a pertenecer a las organizaciones políticas y de masas. Mora Hernández, quien calificó de farsa el proceso, fue reprendido por un miembro del GPAS, indignado por lo que consideró un desafío del inculpado a su autoridad.
Este tribunal, que tiene su precedencia en la Edad Media, estuvo integrado por la Delegada de Circunscripción del Poder Popular, Mayda Toyo Cárdenas, vecina de Maloja # 155, e/ San Nicolás y Manrique, Centro Habana (CH), Teléf. 867 85 21; la Presidenta del Comité de Defensa de la Revolución (CDR) , Milagros Azahares Almira, vecina de Maloja # 164, e/ San Nicolás y Manrique, (CH); Jorge Hernández Fraga, Presidente del Consejo Popular Los Sitios, sito en Belascoaín y Salud; Martha Ortiz Cabrera, Vigilancia del CDR y vecina de Sitios # 117, e/ San Nicolás y Manrique, (CH); el Jefe de Sector de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) apellidado Tito, y otros hasta el número de diez miembros.
Este impresionante dispositivo no logró doblegar la posición erguida de Mora Hernández, quien mantendrá su actitud de no acatamiento de la imposición arbitraria de su espuria autoridad.

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