"UN DIA NO VUELVEN MAS"Publicado por Lius Felipe Rojas en su Blog "Cruzar las Alambradas"

lunes, 13 de junio de 2011





El auto frenó aparatosamente y se interpuso ante los cuatros individuos vestidos de ropa civil, al momento llegaron dos vehículos más y cargaron con una mujer y otro hombre. Nadie protestó, todos quedaron atónitos ante la detención, los detenidos gritaban consignas contra el gobierno, pero nadie atinaba a sumarse a la protesta o lo que ante los ojos de todo el mundo no parecía más que un secuestro.
La escena me la contó un vecino del barrio “Hilda Torres”, en la ciudad de Holguín. Los detenidos eran activistas de Derechos Humanos que protestaban en Mayo pasado por las actuaciones del gobierno contra sus correligionarios en el centro del país.
‘Un solo muchacho protestó y cargaron con él’, me dijo unos días después Fidel García Roldán, expreso político y una víctima de aquel secuestro.
De un tiempo a este se vienen observando cambios en el proceder de la policía política en varias regiones del país. A Caridad Caballero Batista y Mari Blanca Ávila las encerraron en un auto y las golpearon de manera salvaje, según testimonios ofrecidos a este bloguer. José A. Triguero Mulet fue llevado a una “casa de seguridad” en el municipio Mayarí en el año 2010 y durante le tiempo que lo retuvieron allí nadie de la familia supo de él. El periodista Alberto Méndez Castelló fue sacado de la parcela en que trabajaba en Puerto Padre y llevado un par de horas, ‘encapuchado’, según dijo ‘a una confortable habitación de hotel para allí ser advertido’.
La misma Caridad Caballero fue encerrada en una minúscula celda de la policía en San Germán por tres días. Su hijo, menor de edad, permaneció solo en casa y sin respuesta de las autoridades. Varios amigos desde el exterior llamaron al teléfono +5324381323 , Carpeta de la unidad policial y los remitieron al +5324380480 , según afirmaron es la oficina del Delegado del MININT. En todos los casos los oficiales juraban que allí no había ‘ninguna Caridad Caballero’.
En febrero de 2008, un Lada verde frenó en la puerta de mi casa y el conductor, que dijo llamarse Douglas y ser 1er oficial de Enfrentamiento al enemigo en la provincia le aseguró a mi esposa que me llevarían a la gendarmería local, pero giró en la primera esquina y fui a dar al Cuartel de Operaciones del G2. Mi familia esperó horas frente a la unidad hasta que un oficial despistado les aseguró que me habían llevado a Holguín.
Ahora las fuerzas represivas han alternado entre las patadas y los piñazos algunos sustos familiares. Ese brusco giro hacia lo que en la Centroamérica de los años ’80 se conocía como las ‘desapariciones’, hoy lleva la injuria de quienes no nos creen.
No ingresan nuestros nombres e identidades en los infolios de Control Penal, nunca aparecemos como detenidos y tanto los oficiales operativos del G2, instructores policiales y juristas de la Fiscalía Militar aseguran, apoltronados sobre el código Penal y la Constitución de la República de Cuba que ‘no necesitamos citaciones para llevarlos detenidos’. ‘No tenemos que inscribirlos en el libro de detenidos’, me aseguró el 4 de agosto de 2010 Juan Carlos Laborde, Fiscal de asuntos del Ministerio del Interior de la Fiscalía Militar de Holguín, sito Martí y Narciso López. ¿Verdad, capitán Laborde, que usted me afirmó que ahí se daban respuestas positivas al PUEBLO? “Y tú no eres del PUEBLO”, según me dijo delante de otro fiscal castrense”
Las unidades policiales cubanas son un reservorio de gente que mira con rencor a los detenidos que gritan consignas contra la dictadura. Mientras uno está sentado en los bancos del salón de espera, los funcionarios de azul te miran con el rabillo del ojo intentado identificarte con algún atraco o violación de las normas, pero esas pretensiones se les desvanecen cuando los hombrecitos de civil del G2 se hacen cargo de nosotros. Entonces nos convertimos en comida de 'pejes más gordos'

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